¿Qué significa «No robarás»?

Dos palabras en hebreo, y mucho más que asaltar una casa: salarios retenidos, balanzas falsas, préstamos sin devolver. Qué prohíbe «No robarás» y qué pide.
Dos palabras, y mucho más que un asalto
Es uno de los mandamientos más cortos: dos palabras en hebreo, lo tignov. En la Reina-Valera también son dos:
No hurtarás.
Éxodo 20:15
Si en la catequesis aprendiste “No robarás”, es el mismo mandamiento. La catequesis católica usa el verbo de todos los días; la Reina-Valera conserva “hurtar”, la palabra más antigua para quitarle algo a otro, y en la misma Biblia aparecen las dos (Levítico 19:13 dice “ni le robarás”). Hoy el lenguaje jurídico suele distinguir el hurto, sin violencia, del robo, con ella, pero el mandamiento abarca ambos.
Parece el más fácil de cumplir de los diez. La mayoría de la gente nunca ha entrado a robar en una casa ni se ha llevado una cartera. Pero la idea bíblica de robar es mucho más amplia que el asalto. Incluye el salario retenido, la balanza inclinada a favor del vendedor, lo prestado que nunca se devuelve y el trabajo cobrado que nunca se hizo. Tomado así de en serio, quizá sea uno de los mandamientos más difíciles de guardar en una economía moderna.
La respuesta corta: “No robarás” prohíbe tomar lo que pertenece a otro, ya sea por la fuerza, con engaño o quedándose en silencio con lo que debes. Protege los bienes de las personas y el vínculo entre su trabajo y lo que ese trabajo gana. La tradición judía entiende que el mandamiento de las diez palabras trata primero del secuestro, de robar a una persona. El Nuevo Testamento añade un lado positivo: deja de tomar, empieza a trabajar y a dar. Es una de las diez palabras de Los 10 mandamientos y su significado.
Robar a una persona
Fíjate en la compañía que tiene este mandamiento. Está entre “No cometerás adulterio” y “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”, justo después de “No matarás”: todos ellos delitos que podían castigarse con la muerte. Los rabinos lo notaron, y el Talmud concluye que el mandamiento de las diez palabras trata de robar a un ser humano: el secuestro (Sanedrín 86a). El robo ordinario de bienes queda cubierto en otro lugar, en Levítico 19:11: “No hurtaréis”.
La ley trata el secuestro con toda seriedad, y la Reina-Valera lo llama precisamente robar una persona:
Asimismo el que robare una persona, y la vendiere, o se hallare en sus manos, morirá.
Éxodo 21:16
Esa lectura le da al mandamiento un filo cortante. Israel acababa de salir de la esclavitud en Egipto, donde las personas eran tratadas como propiedad. Lo primero que Dios dijo en el Sinaí fue que los había sacado “de casa de siervos” (Éxodo 20:2). Un pueblo rescatado de la esclavitud nunca debe comerciar con personas. El Nuevo Testamento incluye a “los ladrones de hombres” entre los pecados que la ley condena (1 Timoteo 1:10).
La mayor parte de la enseñanza cristiana lee el mandamiento de forma más amplia, como referido a toda clase de robo. Pero la lectura judía recuerda lo que está en juego en el fondo: el robo trata a una persona, o lo que una persona ha trabajado, como algo que simplemente se puede tomar.
El robo que no parece robo
Los códigos legales de la Biblia prestan una atención sorprendente al robo que no parece robo. El salario va primero:
No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.
Levítico 19:13
El jornalero vivía de la paga de ese día, así que retenerla una noche contaba como robo. Santiago es todavía más directo con los patrones: “el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama” (Santiago 5:4).
Después viene la deshonestidad en los negocios. “El peso falso abominación es a Jehová: mas la pesa cabal le agrada” (Proverbios 11:1). El profeta Amós denunció a los comerciantes que decían “achicaremos la medida, y engrandeceremos el precio”: vender menos por más (Amós 8:5). Lo prestado también cuenta: “El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da” (Salmos 37:21).
Las versiones modernas son fáciles de enumerar: salarios no pagados y horas extra sin cobrar; inflar horas o gastos; cobrar de más a clientes que no se van a dar cuenta; software, películas y libros pirateados; el plagio; el fraude a las aseguradoras; los impuestos evadidos (“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo”, Romanos 13:7); lo prestado que nunca se devuelve. El hilo común es tomar, sin su consentimiento, lo que produjo el trabajo de otra persona o lo que le debes.
Devolver lo robado, y más
La ley no castigaba el robo con la cárcel. Exigía que el ladrón devolviera lo robado, y más: cinco bueyes por un buey y cuatro ovejas por una oveja (Éxodo 22:1), o el valor completo más una quinta parte en el caso de otros bienes (Levítico 6:1–5). Hacer justicia significaba que la víctima quedara resarcida.
El ejemplo más conocido del Nuevo Testamento es Zaqueo, un jefe de los publicanos que se había enriquecido cobrando de más. Cuando Jesús llegó a su casa, se puso en pie y dijo:
He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.
Lucas 19:8
Jesús respondió: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (19:9). Zaqueo no se limitó a sentirlo. Devolvió más de lo que exigía la ley, y dio más allá de eso.
Pablo le da al mandamiento su forma positiva:
El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.
Efesios 4:28
Lo contrario de robar no es simplemente no robar. Es trabajar honradamente y volverse generoso. El Catecismo Menor de Lutero da el mismo paso: no debemos quitarle a nuestro prójimo su dinero ni sus bienes, sino “ayudarle a mejorar y proteger” lo que tiene.
Cómo guardarlo en una semana cualquiera
El robo casi siempre empieza con el deseo, y por eso este mandamiento y el último de la lista van juntos (ver ¿Qué significa «No codiciarás»?). Algunas maneras de guardarlo en una semana cualquiera:
- Paga a tiempo. Facturas, sueldos, la niñera, el plomero. Levítico cuenta el retraso como robo.
- Da una jornada completa de trabajo. El tiempo pagado es tiempo debido, en la oficina o trabajando desde casa.
- Devuelve lo que te prestan. Libros, herramientas, dinero. Anótalo si hace falta.
- Paga por lo que usas. Software, música, películas, textos y fotos de otras personas.
- Repara el daño. Si has tomado algo, devuélvelo, con intereses si puedes. La restitución es el modelo bíblico del arrepentimiento.
Y deja algo en los bordes. A los agricultores de Israel se les mandó no segar las esquinas de sus campos ni recoger lo que caía, sino dejarlo para quienes no tenían nada:
No acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios.
Levítico 19:9–10
En la Biblia, lo que posees siempre trae una parte para otros. Guardar bien este mandamiento es sostener tus propias cosas con la mano abierta.
Preguntas frecuentes sobre el robo
¿Qué significa «No hurtarás»?
Es la forma de la Reina-Valera del mandamiento que la catequesis enseña como “No robarás”. Prohíbe tomar lo que pertenece a otro sin su consentimiento, ya sea abiertamente, con fraude o reteniendo lo que debes. En la Biblia eso incluye los salarios no pagados, las balanzas tramposas y los préstamos no devueltos. La tradición judía entiende que el mandamiento de las diez palabras trata primero del secuestro.
¿Es pecado robar comida si tienes hambre?
La Biblia es inusualmente comprensiva: “No tienen en poco al ladrón, cuando hurtare para saciar su alma teniendo hambre”, aunque, si lo atrapan, “paga las setenas”, es decir, siete veces lo robado (Proverbios 6:30–31). La enseñanza católica sostiene que tomar lo necesario en una necesidad urgente, como comida o techo cuando no hay otro camino, no es robo (Catecismo, n. 2408). La respuesta bíblica más profunda es que la comunidad nunca debería dejar a nadie con tanta hambre.
¿El robo es un pecado que se puede perdonar?
Sí. Zaqueo había defraudado a muchos, y Jesús declaró que la salvación había llegado a su casa (Lucas 19:9). Pablo escribe a personas que antes robaban y les dice que trabajen y den (Efesios 4:28). El perdón es gratuito, y la Biblia espera que el ladrón repare el daño a la persona perjudicada, devolviéndole lo que le quitó.
¿Descargar música o películas pirateadas es robar?
La mayoría de los maestros cristianos dice que sí. El mandamiento protege lo que produce el trabajo de otra persona, y tomar una película, una canción, un libro o un programa sin pagarlo es tomar ese trabajo sin consentimiento. Que no desaparezca nada físico no cambia quién hizo el trabajo.
¿Qué mandamiento es «No robarás»?
Es el octavo mandamiento para evangélicos, ortodoxos y judíos, y el séptimo para católicos y luteranos. Las palabras son las mismas en todas las Biblias (Éxodo 20:15; Deuteronomio 5:19), aunque unas digan “No robarás” y la Reina-Valera “No hurtarás”; en Los 10 mandamientos católicos y evangélicos se explica por qué cambian los números.