No cometerás adulterio: qué significa

Por qué la Biblia ve el adulterio como romper un pacto, cómo Jesús lo llevó al corazón y qué dice hoy sobre la lujuria, las aventuras emocionales y el perdón.
Un cerco alrededor de un pacto
La séptima palabra del Sinaí son apenas dos palabras en hebreo, lo tin’af:
No cometerás adulterio.
Éxodo 20:14
Protege el matrimonio, que la Biblia no trata como un arreglo privado sino como un pacto, una promesa solemne hecha delante de Dios. El profeta Malaquías reprendió a los hombres que habían abandonado a sus esposas recordándoles que «Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu mocedad, contra la cual tú has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto» (Malaquías 2:14). El adulterio rompe ese pacto. También hiere a los hijos, a las familias y a comunidades enteras, y por eso está entre los mandamientos que protegen al prójimo, entre el de no matar y el de no robar.
La respuesta corta: el adulterio es la infidelidad sexual de una persona casada: tener relaciones sexuales con alguien que no es tu esposo o tu esposa. El mandamiento protege la fidelidad del matrimonio, y Jesús lo llevó del acto al corazón al decir que mirar a alguien para codiciarlo ya es adulterar «en su corazón». La Biblia trata el adulterio como un pecado grave, pero perdonable, y ofrece una esperanza de restauración a quienes lo han cometido. Es una de las diez palabras que recorre Los 10 mandamientos y su significado.
El adulterio en la ley y los profetas
La ley de Israel tomaba el adulterio con una seriedad mortal: tanto el hombre como la mujer implicados podían ser condenados a muerte (Levítico 20:10). Como otros códigos legales antiguos, definía el adulterio desde el punto de vista del hombre, como algo que involucraba a una mujer casada. Jesús no mantuvo ese desequilibrio: aplicó la misma medida a maridos y a esposas (Marcos 10:11–12).
Los profetas fueron más allá y usaron el adulterio como la imagen principal de la Biblia para hablar de la idolatría. Cuando Israel adoraba a otros dioses, lo describían como una esposa infiel a su marido (Jeremías 3; Ezequiel 16). Después usaron esa misma imagen para mostrar algo asombroso acerca de Dios. Al profeta Oseas se le mandó recibir de nuevo a su esposa infiel:
Ve, ama una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel; los cuales miran a dioses ajenos.
Oseas 3:1
Ese es el trasfondo del mandamiento. En la Biblia, el matrimonio está llamado a reflejar la fidelidad de Dios mismo, un amor que cumple lo que promete. El adulterio está mal no solo porque quebranta una norma, sino porque cuenta una mentira sobre lo que es el amor.
David, Betsabé y Natán
El adulterio más conocido de la Biblia es el del rey David. Desde la azotea de su palacio vio a Betsabé, la esposa de uno de sus soldados, mandó a buscarla y se acostó con ella. Cuando ella quedó embarazada, intentó encubrirlo, y cuando eso fracasó, dispuso que su marido, Urías, muriera en la batalla (2 Samuel 11). Un pecado llevó al siguiente. (¿Qué significa «No codiciarás»? muestra cómo todo empezó con una mirada).
Dios envió al profeta Natán, que le contó a David la historia de un hombre rico que le quitó a un hombre pobre su única corderita. David se enfureció contra el rico, y Natán le respondió: «Tú eres aquel hombre» (2 Samuel 12:7). David no buscó excusas. El Salmo 51, según su propio encabezado, es la oración que hizo después de la visita de Natán:
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Salmos 51:10
La historia sostiene dos verdades a la vez. El daño fue real y duradero: un hombre murió, un niño murió y la familia de David nunca volvió a ser la misma (2 Samuel 12:10–14). Y el perdón también fue real: «También Jehová ha remitido tu pecado» (12:13). Las dos cosas forman parte del retrato honesto que la Biblia hace de este mandamiento.
Jesús y el corazón
En el Sermón del Monte, Jesús llevó este mandamiento adonde la ley no podía llegar:
Oísteis que fue dicho: No adulterarás: Mas yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
Mateo 5:27–28
No estaba diciendo que la atracción sea pecado, ni que un pensamiento de codicia haga tanto daño como una aventura. Estaba diciendo que la infidelidad empieza mucho antes del dormitorio, en lo que alimentamos y dejamos crecer por dentro. Por eso la mayoría de los maestros cristianos aplican sus palabras directamente a la pornografía, que entrena la mirada para ver a las personas como cosas que se usan. Y por eso muchos las aplican también a las aventuras emocionales: compartir con otra persona la intimidad, los secretos y la atención que le pertenecen a tu cónyuge.
El Evangelio de Juan cuenta además la historia de una mujer sorprendida en adulterio y llevada ante Jesús para ser apedreada. Él les dijo a sus acusadores: «El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero», y cuando todos se hubieron ido, le dijo a ella: «Ni yo te condeno: vete, y no peques más» (Juan 8:7, 11). Muchas Biblias modernas señalan este pasaje porque no aparece en los manuscritos más antiguos, pero las iglesias lo han leído desde hace siglos como fiel a Jesús. Las dos mitades importan: ninguna condena, y ningún pecado más.
Cómo proteger un matrimonio
La fidelidad rara vez se pierde en un solo momento. Casi siempre se pierde en pequeños pasos que parecían inofensivos. Job describió la guardia que puso sobre sus ojos, y con ellos sobre sus pensamientos:
Hice pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen?
Job 31:1
Algunas maneras de proteger un matrimonio:
- Invierte en tu propio matrimonio. El tiempo, la atención y el cariño que le das a tu cónyuge son la mejor defensa que existe.
- Vigila los pequeños pasos. Los mensajes privados, los encuentros a escondidas y las confidencias sobre tu matrimonio a otra persona suelen ser el comienzo de una aventura.
- Guarda tus ojos y tu pantalla. La pornografía no es un asunto privado; moldea la manera en que ves a tu cónyuge.
- Saca las cosas a la luz. Un amigo de confianza, un pastor o un consejero hacen mucho más difícil que la tentación crezca en secreto.
- Si eres soltero o soltera, el mandamiento también te toca: honra los matrimonios de los demás, y el que quizá tengas algún día.
Si tu cónyuge te ha sido infiel, su decisión no es culpa tuya, y no tienes que cargar con ella a solas. Busca ayuda en personas de confianza. Y si tú has quebrantado este mandamiento, escucha lo que Pablo escribió a una iglesia en la que había antiguos adúlteros: «Y esto erais algunos: mas ya sois lavados» (1 Corintios 6:11).
Preguntas frecuentes sobre el adulterio
¿Qué es el adulterio según la Biblia?
El adulterio es la relación sexual entre una persona casada y alguien que no es su cónyuge. El mandamiento de Éxodo 20:14 protege el matrimonio como un pacto. Jesús lo extendió a la codicia del corazón (Mateo 5:28) y lo aplicó por igual a hombres y a mujeres.
¿Una aventura emocional es adulterio?
La Biblia no usa esa expresión, pero muchos maestros cristianos la consideran una forma de infidelidad. Jesús situó el adulterio en el corazón, no solo en el acto, y darle a otra persona la intimidad que le pertenece a tu cónyuge rompe la confianza de un modo parecido, aun sin relaciones sexuales.
¿Se puede perdonar el adulterio?
Sí. David cometió adulterio y escuchó: «También Jehová ha remitido tu pecado» (2 Samuel 12:13). Jesús le dijo a la mujer que le trajeron acusada de adulterio: «Ni yo te condeno» (Juan 8:11), y Pablo escribió a antiguos adúlteros: «ya sois lavados» (1 Corintios 6:11). Dios ofrece su perdón gratuitamente. La confianza entre los esposos puede tardar mucho más en reconstruirse.
¿Es el adulterio motivo de divorcio según la Biblia?
Cuando Jesús habló contra el divorcio, nombró una excepción: «si no fuere por causa de fornicación» (Mateo 19:9), es decir, por inmoralidad sexual. Por eso la mayoría de las iglesias evangélicas aceptan el adulterio como causa de divorcio, aunque no como una obligación. La Iglesia católica enseña que un matrimonio sacramental válido no puede disolverse, aunque puede permitirse la separación. La Iglesia ortodoxa permite el divorcio y un nuevo matrimonio en algunos casos. Muchas parejas, con ayuda, reconstruyen su matrimonio después de un adulterio.
¿Qué número de mandamiento es «No cometerás adulterio»?
Es el séptimo para evangélicos, ortodoxos y judíos, y el sexto para católicos y luteranos. El mandamiento es el mismo en todas las Biblias (Éxodo 20:14; Deuteronomio 5:18); Los 10 mandamientos católicos y evangélicos explica por qué cambia la numeración.