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¿Cuál es el mandamiento más importante?

Por Sonia Callegaro7 min de lectura
¿Cuál es el mandamiento más importante?

¿Cuál es el mandamiento más importante según Jesús? Él nombró dos: amar a Dios y al prójimo. De dónde vienen, cómo resumen los diez y quién es tu prójimo.

La pregunta con que pusieron a prueba a Jesús

En tiempos de Jesús, los maestros judíos contaban 613 mandamientos en la ley de Moisés, y a menudo discutían cuáles pesaban más. Cuando un intérprete de la ley quiso poner a prueba a Jesús, le hizo la pregunta obvia: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?» (Mateo 22:36), es decir, el más importante. Jesús respondió sin dudar:

Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:37–40

La respuesta corta: según Jesús, el mandamiento más importante de la ley de Dios es amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente, y el segundo es amar a tu prójimo como a ti mismo. Ninguno de los dos es uno de los 10 mandamientos: ambos vienen de otras partes de la ley de Moisés (Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18). Jesús los eligió porque resumen todo lo demás. Los primeros cuatro de los diez detallan el amor a Dios, y los últimos seis, el amor al prójimo. Consulta Los 10 mandamientos y su significado.

Dos mandamientos antiguos, unidos

Jesús no inventó una regla nueva. Tomó dos mandamientos que todo oyente judío ya conocía y los unió. El primero viene del Shemá, la oración que los judíos piadosos recitaban cada mañana y cada noche: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder» (Deuteronomio 6:4–5). El segundo aparece casi escondido en una lista de leyes prácticas:

No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo: mas amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová.

Levítico 19:18

Otros maestros de la época pensaban de forma parecida. Una famosa historia del Talmud cuenta que un hombre le pidió al rabino Hillel que le enseñara toda la ley mientras se sostenía en un pie. Hillel le respondió: lo que te resulta odioso, no se lo hagas a tu prójimo; esa es toda la ley, y lo demás es comentario (Shabat 31a). El rabino Akiva llamaba a «amarás a tu prójimo como a ti mismo» un gran principio de la ley.

En el relato de Marcos, el escriba que hizo la pregunta le dio la razón a Jesús y añadió que amar a Dios y al prójimo «más es que todos los holocaustos y sacrificios» (Marcos 12:33). Jesús le dijo: «No estás lejos del reino de Dios» (Marcos 12:34). Lo nuevo en la respuesta de Jesús no eran los dos mandamientos, sino la afirmación de que todo lo demás depende de ellos.

Los dos amores y los diez mandamientos

Los dos grandes mandamientos encajan con naturalidad en los diez. Los cuatro primeros (no tener dioses ajenos, no hacerse imágenes, no tomar el nombre de Dios en vano y acordarse del día de reposo) son la forma práctica de amar a Dios con todo el corazón. Los seis últimos (honrar a los padres, y no matar, no cometer adulterio, no robar, no dar falso testimonio ni codiciar) son la forma práctica de amar al prójimo. (Así numeran evangélicos y ortodoxos; católicos y luteranos cuentan tres y siete, pero la división es la misma). La tradición cristiana habla desde hace siglos de las «dos tablas» de la ley en este sentido.

Pablo dice lo mismo desde el lado del prójimo. Después de citar «No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás», añade que todo eso «en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Romanos 13:9). El amor no reemplaza a los diez. Los diez muestran lo que el amor hace y lo que se niega a hacer.

Por eso también importa el orden. El amor a Dios va primero, no porque las personas importen menos, sino porque lo que más amamos determina cómo tratamos a todos los demás. (Los 10 mandamientos en orden recorre las dos mitades de la lista). Y por eso los Diez Mandamientos siguen importando a los cristianos, como explica Los 10 mandamientos en el Nuevo Testamento.

¿Quién es mi prójimo?

En el Evangelio de Lucas, la conversación da un paso más. Un doctor de la ley está de acuerdo con los dos mandamientos y luego hace la pregunta que los pone a prueba: «¿Y quién es mi prójimo?» (Lucas 10:29). Jesús responde con la parábola del buen samaritano. A un hombre lo golpean y lo dejan en el camino. Pasan un sacerdote y un levita, y siguen de largo. Un samaritano, de un pueblo que los oyentes despreciaban, se detiene, le venda las heridas y paga por su cuidado.

Luego Jesús le da la vuelta a la pregunta: «¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones?» (Lucas 10:36). El doctor de la ley quería saber hasta dónde llegaba su obligación. Jesús le dijo que se hiciera prójimo de quien tuviera delante.

Los dos mandamientos no se pueden separar. Juan lo dice sin rodeos: «Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso» (1 Juan 4:20). Un amor a Dios que nunca llega a la persona que tienes al lado no es el amor del que hablaba Jesús, y un amor al prójimo que nunca levanta la mirada hacia Dios pierde su fundamento.

Vivir el mandamiento más importante

La noche antes de morir, Jesús les dio a sus discípulos un mandamiento más, y puso la vara todavía más alta:

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros.

Juan 13:34

«Como a ti mismo» se convirtió en «como os he amado». Algunas maneras de poner en práctica el mandamiento más importante:

  • Ama a Dios con todo tu ser. Corazón, alma, mente y fuerzas: los sentimientos, la vida, el pensamiento y el esfuerzo. Pregúntate cuál de los cuatro sueles dejar fuera.
  • Trata el amor como algo que se hace. En la Biblia el amor se manda, y eso significa que es más que un sentimiento. Puedes decidir actuar con amor antes de sentirlo.
  • Empieza por el prójimo más cercano. El samaritano no salió a buscar a alguien a quien ayudar. Se detuvo por la persona que encontró en su camino.
  • Usa los diez como prueba. Si tu amor a Dios y al prójimo es real, se notará en las formas concretas que describen los Diez Mandamientos.

Jesús dijo que toda la ley depende de estos dos. Eso los convierte en los mandamientos más fáciles de recordar y en los más difíciles de terminar de cumplir.

Preguntas frecuentes sobre el mandamiento más importante

¿Cuál es el mandamiento más importante?

Según Jesús, el mandamiento más importante de la ley de Dios es: «Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente» (Mateo 22:37). Jesús citaba Deuteronomio 6:5, del Shemá, la oración central del judaísmo, y añadió un segundo: amar al prójimo.

¿Cuál es el segundo mandamiento más importante?

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mateo 22:39), tomado de Levítico 19:18. Jesús dijo: «De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas» (Mateo 22:40).

¿Dónde está el mandamiento más importante en la Biblia?

En el Nuevo Testamento aparece en Mateo 22:36–40, Marcos 12:28–34 y Lucas 10:25–28 (en Lucas lo recita el doctor de la ley y Jesús lo aprueba). En el Antiguo Testamento, los dos mandamientos que cita Jesús están en Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18.

¿Cuál es el mandamiento más importante de los 10 mandamientos?

Jesús no eligió uno de los diez. Los dos mandamientos que llamó los más importantes no están entre los Diez Mandamientos, pero juntos los resumen: los primeros cuatro muestran cómo amar a Dios, y los últimos seis, cómo amar al prójimo. Si buscas el que está más cerca del gran mandamiento, es el que abre la lista: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éxodo 20:3), la otra cara de amar a Dios con todo el corazón.

¿Cuál es el mandamiento nuevo que dio Jesús?

La noche antes de su muerte, Jesús les dijo a sus discípulos: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros» (Juan 13:34). Pone su propio amor como medida.

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Sonia Callegaro

Biblical Scholar & Writer

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